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La virtud de la concentración y el enfoque en el trabajo – Deep Work, Cal Newport

Recuerdo que en la Universidad me vanagloriaba de mi capacidad para la multitarea. Para mí lo normal era estudiar no sólo con música de fondo, pero también con la tele sin volumen, normalmente viendo algún partido de basket, y por supuesto dejándolo todo para última hora. Unido a vivir en aquellos tiempos con mis padres, hermanas y un sobrino de pocos meses de edad, y trabajando a jornada completa en el Ejercito del Aire, no es de extrañar que mi capacidad de concentración en una sola tarea nunca haya sido la mejor. Por todo eso aunque aprobé, los resultados no fueron de campanillas, precisamente. Menos mal que nadie ha tenido que sufrirme como profesor de Literatura o Lengua….

En la actualidad, este déficit de atención se ha agravado exponencialmente con el auge de los smartphones, los medios sociales y las webs de contenido viral en plan Buzzfeed. No es raro encontrar a dos personas tomándose algo en un bar sin mirarse o dirigirse la palabra, imbuidos ambos en la tentación de entretenimiento al otro lado de la pantalla.

Al margen de la dimensión social que estas nuevas conductas conllevan, varios estudios científicos y varios libros han indagado en la vertiente cognitiva y laboral de este nuevo fenómeno. En este estudio sobre el efecto de la multitarea en contextos laborales, se mostró como  aquellos individuos que cambiaban de tarea contínuamente en el trabajo tenían problemas para mantener un rendimiento laboral óptimo, y se estresaban mucho más. La productividad, en trabajos de oficina claro está, caía por los suelos en este contexto.

Uno de los libros que han surgido al respecto es Deep Work, de Cal Newport. La tesis de Newport es que hoy en día la capacidad para concentrarse en una tarea por un periodo (medianamente)  largo, es una habilidad al alcance de muy pocos, y aquellos que lo consiguen tienen una gran ventaja en su proyección laboral, frente a aquellos que saltan de tarea sencilla en tarea sencilla, sin profundizar. No sólo se basa en su opinión, claro está. Por ejemplo, cita el famoso estudio de Anders Ericsson, donde se acuñó el concepto de práctica deliberada y de donde se sacó el famoso tópico sobre las 10.000 horas de práctica necesarias para convertirse en un experto en cualquier materia.

Obviamente, esta clasificación entre trabajo profundo y trabajo superficial no deja de ser algo arbitraria. Para Newport, trabajo superficial es todo aquel que se centra en tareas de carácter logístico, que pueden ser automatizadas o que no requieren de un gran conocimiento o capacidad de concentración. Entre otras cita: responder a email, meter datos en una hoja de cálculo, reuniones sin una agenda fija o claros objetivos, etc.

La verdad es que, trabajando como ejecutivo para una empresa americana, con muchas personas a mi cargo, me siento identificado. Mi vida transcurre en email y en reuniones (por videoconferencia o in-situ). Si hiciera el cálculo que el autor recomienda hacer en un punto del libro, cuál es el porcentaje de trabajo superficial en mi semana laboral, probablemente estaría en el 60%, cuando Newport recomienda que éste sea entre 30 y 50%. Y eso que yo soy consciente de la situación e intento paliarla; me da miedo pensar cual será el ratio para ciertas personas de mi equipo, adictas como son a la sensación de “estar liados”.

Porque esa es la razón que Newport esgrime como causa de que el trabajo superficial esté de moda, la sensación de satisfacción inmediata que te da responder a todos los emails, estar en todas las reuniones, mirar todos los medios sociales… es lo que se llama FoMO en psicología (“Miedo a perderse algo“). Tememos que si no estamos, si no participamos, seremos ignorados.

La cuestión es dura de pelar, la verdad. Todos tenemos un jefe que espera que le respondamos ipso-facto, unos subordinados que necesitan nuestra aprobación para hacer algo o unos colegas que quieren algo de ti. Cómo podemos no sucumbir a este marasmo de interrupciones y demandas? Newport propone varias herramientas para invertir más tiempo en actividades de trabajo profundo, aquellas que nos van a hacer destacar sobre los demás:

  • Programar actividades de trabajo profundo…y de trabajo superficial. Esto me resultó curioso. Al principio del libro, Cal Newport reconoce que no todo el mundo puede reservar varios días de aislamiento total, como hacen algunos escritores y artistas a los que cita (J.K Rowling o Neal Stephenson), y trabajar concienzudamente en una tarea como es escribir un libro.  Así que propone otras alternativas a esta forma de programar actividades que él llama monástica: programación bimodal (un día a la semana de trabajo profundo, por ejemplo el Sábado), programación rítmica (ritmos diarios de 90 min de trabajo profundo y el resto lo que venga), y programación periodística (hacer trabajo profundo siempre que la agenda lo permita), algo que requiere cierta capacidad para concentrarse inmediatamente y ser capaz de entrar en flujo (qué mal suena la traducción del concepto psicológico de Flow) a voluntad . Lo que me resultó más curioso es que también recomienda programar toda actividad de ocio y de trabajo superficial, e intentar limitarla a un 50% de tu tiempo. Algo que he empezado a realizar y que evita que me pegue horas y horas muertas viendo series en Netflix, como solía hacer los fines de semana.
  • Ritualizar el trabajo profundo. La ritualización es vital para consolidar cualquier hábito, y el trabajo profundo no lo es menos. Intenta que el trabajo profundo se haga siempre en un mismo lugar, y que usemos sistemas predefinidos para hacerlo bien. Yo me voy a mi oficina, desconecto el Outlook, cancelo reuniones, y me pongo a lo que tengo que hacer por un par de horas. Otra recomendación interesante es estimar cuanto te va a costar hacer algo…y ponerte una meta de mucha menos duración. Lo ideal es que le digas a alguien que le vas a mandar el producto de tu trabajo en ese tiempo. Eso crea presión y sentido de la responsabilidad.
  • Desconectar. Así como dice que hay programar el tiempo libre, Newport es un gran fan de no hacer nada. Varios estudios han mostrado la mejora de creatividad y capacidad cognitiva cuando decidimos ignorar una tarea, en vez de insistir en trabajar en ella de forma prolongada, lo que se ha venido a llamar la teoría del pensamiento inconsciente. Sus sugerencias pasan por tener un ritual al final del trabajo, comprometerte a trabajar sólo en tu jornada laboral (ni findes, ni horas extras) y no usar medios sociales como entretenimiento, a no ser que te permitan alcanzar tus objetivos, tanto laborales como personales.
  • Céntrate en la ejecución. Esta es la parte más práctica. Newport reconoce que es más fácil decir que vas a trabajar de forma profunda que hacerlo. Su consejo es que nos centremos SÓLO en aquellas tareas que son las más productivas y que producirán el 80% de los resultados. En mi caso, como dependo de mi equipo, reuniones personales con cada miembro de éste donde les asesoro y formo, son esenciales, ya que mis objetivos dependen de lo que ellos hagan. Esto puede parecer una contradicción, porque las reuniones no suelen ser trabajo profundo, pero en mi caso la preparación de estas reuniones  lo es, donde investigo en profundidad los parámetros de rendimiento, las características de la persona, sus necesidades de formación, etc. Una vez descubres estas actividades, tienes que establecer un marcador, para saber si estás consiguiendo tus objetivos. Ahora mismo estoy escribiendo una entrada en mi blog, y llevo 3 esta semana; el marcador es de 3 hacia mi objetivo de escribir 4 artículos al mes.

En conclusión, el libro Deep Work de Cal Newport es un ensayo excelente sobre la futilidad de ciertas prácticas que han dominado el mundo laboral en los últimos años, y sobre cómo la capacidad de concentración en una tarea productiva de gran rendimiento, puede ser una gran ventaja competitiva en nuestro mundo laboral actual, con la paradoja de que ese mundo laboral de nuestros días hace cada vez más difícil cultivar esa virtud.

Una cita anonima que circula por ahí dice: ” El hombre de éxito es aquel que es un hombre normal… pero concentrado”. Apliquémonos el cuento.

 

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2 Comentarios

  1. Blanca

    Por experiencia personal.., te diré que el que la sigue no siempre la consigue…. No estoy muy de acuerdo en que los que somos capaces de privarnos, concentrarnos y hasta flajelarnos, tengamos más éxito. Cosa, que por cierto me costó aprender y a caro precio. O a lo mejor soy la excepción de la regla. Siempre fui un poco salmón. Pero nunca es tarde… Siempre digo que el camino más corto nunca es el mejor aunque el más largo te puede dejar exhausto.

    • oskar.carreras@gmail.com

      Supongo que el comentario lo dices por la cita última…y tienes razón, como todo aforismo no deja de ser una simplificación. Supongo que la tesis del autor va encaminada a decir que el trabajo profundo incrementa tus probabilidades de éxito, pero desde luego no las asegura. Para entender cuan importante es la suerte a la hora de tener éxito recomiendo leer “Existe la Suerte?” de Nassim Taleb, una horrible traducción del título “Fooled by Randomness”.

Comentarios cerrados.

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